Ufff las reflexiones son de un extraño día....o mejor dicho "una extraña tarde"... creo que fin de año es terrible para los nervios, para los amigos y para los pololos.
"Las absurdas conversaciones de la conciencia"
Rabia... pena... lagrimas. Un círculo vicioso difícil de romper
Me pregunto la razón... creo que la encuentro, sin embrago no la acepto.
La testarudez extrema tiene sus límites y cuando se llega a este, sólo existen 2 opciones: Aceptar el error o alejarse del problema (con la frente en alto y el corazón destruido).
Pocas opciones, pocas respuestas. Vago intento por aumentar las opciones… grandes desilusiones. Cada persona tiene su propio destino difícil de cambiar. Aceptar la condición, resistir con fuerza los embates del destino, levantarse y seguir caminando.
Extraña sensación: Rabia... pena… lagrimas…suspiros ¿falta algo?. Nadie se
ha dado cuenta de que falta el amor, el reír y el perdonar.
Amar… reír y perdonar ¿Acaso suena tan difícil? ¿Por qué disminuimos nuestras opciones, si la solución esta justamente donde creemos que no esta y burdamente ignoramos?. El extraño pensamiento del ser humano… por no decir “absurdo”.
¿Recetas para cambiar? Lamentablemente no existen. No existen las recetas preestablecidas, ni las soluciones 100% efectivas. Cada uno sabe exactamente lo que debe hacer. Volvemos a la reflexión inicial “todos sabemos que hacer y como actuar, sin embrago nos cerramos a estas posibilidades”. El ego nos reprime, el orgullo no nos deja dar un paso en falso (ja! Como si fuéramos los seres más perfectos) que ironía es el actuar.
Rabia, pena y lágrimas. ¿Acaso no habíamos superado este punto? ¿Por qué volvemos atrás?. Siempre para atrás… ¿miedo? Temor a seguir adelante sin un respaldo o miedo a volver al punto de partida. Quizás son ambos… jaque mate! ¿Y ahora? No podemos quedarnos en el mismo punto por siempre. No podemos creer que eso es posible.
Los finales felices no existen… ni tampoco los finales tristes. La razón: “no existe un solo final”. Si creemos que estamos en el final de algo, es porque no podemos ver más allá de nuestras narices. Nada tiene final. Nada es estático… por ende el “vivieron felices para siempre” no es factible, ni coherente. Disney claramente tenía un problema en este punto.
Amor, risas, perdón y sueños. No son el final de algo… sino que el comienzo. Todo es un nuevo comienzo, incluso la muerte es el comienzo de un nuevo destino… tanto para el que se va, como para los que nos quedamos.
El circulo vicioso reduccionista de “pena, rabia y lagrima” no tiene sentido, ni tampoco el de “Amar, reír y perdonar”. Por si solos no entregan una opción valida, por ende la única solución es conjugarlos. Todo es válido. Todo puede ser usado en pos de un sueño.
Solo debemos cuidar que ese sueño no opaque los otros sueños. Destruir la lógica narcisista de tener siempre la razón y ser el sujeto más importante del universo.
Libertad de expresión de equivocación, de comunicación y de sueños.
¿Tienes un sueño? Bueno… ahora tengo sueños… un sueño…bastante sueño. A la cama y a dormir… ¿Quién dijo que no había una solución?.
:)
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Hay esperanza... siempre hay esperanzas
Tuesday, 25 November 2008
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